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sábado, 12 de noviembre de 2011

El ¿ reality show ?

Lo que no alcanzo a comprender es porque mi madre me animaba a entrar en uno de los "programas" con una temática que siempre había criticado.


Meterse "voluntariamente" en un espacio cerrado por un tiempo, para ser observado por personas que no te conocen de nada, y para no hacer nada de provecho, con-viviendo con desconocid@s, era algo que en casa siempre habían visto "mal"; Una especie de espectáculo "dantesco" que no hacía bien ni a los que "se encerraban" ni a los que observaban el encierro...sin embargo a mi, esa historia me fascinaba...

"El casting" fue -sorprendentemente sencillo-. Varias entrevistas personales y un estricto control médico.
Mi madre me acompañó en todas las pruebas, y finamente cuando me admitieron en "el programa" viví esa escena que ya había visto en otros "realitys": lágrimas por la despedida y un "hasta pronto":

-"Hija por favor, no fumes mucho, cuida tu vocabulario y no te acuestes con cualquiera, dale tiempo al tiempo. Te queremos mucho y esperamos tu salida. Recuerda en los "momentos dificiles", que ÉSTO te va a cambiar la vida y que es por tu bien......-

Pobrecilla, estaba más nerviosa que yo...

Cuando entré una lluviosa tarde de noviembre en el edificio de piedra de tres pisos gris, con pequeñas ventanas enrejadas, sentía una mezcla de emoción y pánico.

Me recibió, un atractivo hombre de mediana edad, ataviado con una bata blanca. Me extrañó no ver ninguna cámara, tal vez estaban ocultas para que no nos intimidaran y nos comportasemos de manera espontánea.

El interior del edificio era muy austero y en medio del silencio de las altas paredes del recibidor se colaban voces lejanas, yo diría que gritos... supongo que el resto de mis compañeros que ya estaban dentro no eran tan capaces como yo de controlar sus emociones.

Con una amabilidad fría, me condujo a mi dormitorio. Solo había una cama, no tenía ventana y las paredes estaban desnudas. Me advirtió que la cena se serviría en media hora y cuando cerró la puerta tras de sí, echo la llave. Me pareció muy intrigante... aunque tenía ganas de mezclarme con otros que también estuviesen a punto de emprender la misma aventura que yo...

A los 30 minutos la cerradura de mi habitación se abrió y una mujer extraña con una cofia que parecía una "enfermera de la segunda guerra mundial" me condujo a lo que sería una de mis mayores pesadillas...
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...no continuará...
más que nada... por mi salud mental y...la vuestra.... "Las escenas" vividas alli, podrían "herir" la sensibilidad de lector...

***(Espero que me haya expresado lo suficientemente claro, como para que entendáis que el "ingreso" era en un Frenopático...y no en gran hermano...)

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