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lunes, 14 de noviembre de 2011

Dependiendo de los sentimientos...

Estar triste por la pérdida de un ser querido.
De un amor...
 Desanimad@s por la rutina del trabajo o de la vida familiar.
 Soliviantad@s por estar enamorad@ de quién no debemos...
 Abatid@s por los daños producidos en una amistad.
 Preocupad@s por motivos de salud.
 Dudas ante una decisión que debemos tomar...
Desilusionad@s ante algunas expectativas respecto a algo o alguien...
 
El problema es en la tendencia a dejar que nuestros sentimientos sean los que gobiernen nuestra vida.

 Ante todas las cosas que tenemos por delante cada día, no podemos depender de lo que sentimos. Muchas veces el salir de la cama cada mañana, implica una batalla colosal con nuestros sentimientos, pero no nos queda más remedio, que aunque sea "a rastras" levantarnos y abandonar ese estado de melancolía que nos acompaña algunos días o a veces hasta temporadas...
  
Nuestros sentimientos son inestables, nada objetivos, cambiantes y en ocasiones poco fiables...
 
¿Cómo resolvéis este estado? 
¿Cómo os escapáis de estas sensaciones que nos tienen más tirados que una colilla?
Llevo tiempo observándome, viendo mis reacciones ante diferentes circunstancias, y me doy cuenta que la edad, me está empezando a servir para algo, porque creo que empiezo a reaccionar de manera más SALUDABLE, para mi y para los que me rodean que hace unos años, cuando los sentimientos eran los que me MANDABAN y se encargaban de borrar mi sonrisa y mis ganas de comerme el mundo.

He aprendido a medir mis expectativas y no depender tanto de lo que los demás hagan o...no hagan para que yo me sienta mejor o peor. A veces la gente no reacciona como esperamos, tampoco tienen el "poder" de leer la mente o adivinar que esperamos de ell@s.

Tampoco me planteo metas "imposibles", eso me evita, pegarme tortas de campeonato por no llegar... además, observo, analizo mis fracasos, a ver si de una vez aprendo algo, y con suerte, no vuelvo a repetir error...

Pero creo que una de mis luchas más encarnizadas la libro a diario conmigo misma, y es intentar no decepcionarme, no bajar el listón de mis valores, mantenerme firme ante las dificultades, e incluso vencer la tentación de tirar la toalla y seguir luchando por lo que creo y lo que quiero.

A veces me canso. (hoy por ejemplo, estoy cansada y no llego a ajustarme a mis expectativas sobre mi misma), por eso me he obligado a escribir -en voz alta- y me "obligo" a mirar adelante.

Hoy ME NIEGO a dejarme llevar por lo que estoy sintiendo, y lucho para que la razón y la esperanza,  "echen a caderazos de mi vida" mi lado oscuro ...

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