sábado, 12 de noviembre de 2011

Cuestión de principios...

Amanda era una apasionada de la literatura. Adoraba los clásicos y tenía un principio: No leía autores vivos y menos los llamados: "Bestseller ".

Vender "el talento por adelantado" a una editorial, le parecía algo más que un "sacrilegio" por eso huía de las "novedades" y su biblioteca particular bien nutrida de autores que iban desde Séneca a Dante, Pérez Galdós, Proust, Thomas Mann, James Joyce, Robert Graves, William Faulkner... y un largo etc, le permitía saciar sus ansias por leer, casi por devorar libros...

Pero desde hacía casi 20 años la prensa, familiares y amigos, no paraban de recomendarle un título conociendo su afición por la novela histórica:

"Los Pilares de la Tierra"
y últimamente

"Un mundo sin fin", incluso algunos de sus conocidos, asistieron a la presentación en Enero del libro en Vitoria-Gasteiz y ahora los medios de comunicación no paraban de anunciar a bombo y platillo la firma de ejemplares en la feria del libro en Madrid.

Tal vez podría sacarlo de la biblioteca pública y leerlo a hurtadillas, nadie así podría pillarla en "renuncio" a sus principios... pero no, ella no quería traicionarse a sí misma, así que comenzó a buscar alguna alternativa…

Palabras como priorato, catedral gótica, Kingsbridge, Merthin, iglesia medieval, carta enterrada, Caris, cámara del tesoro, peste bubónica, hijo ilegítimo, conde de Shiring, feria del Vellón, Gwenda, cofradía, puente de piedra, bosque, Ralph, secretos, ambición, amor, muerte...venganza... resonaban en la cabeza de Amanda...

Trazó un plan que tendría lugar dos semanas más tarde.

El 14 de Junio, el escritor llegó a la carpa especial que le habían montado en el parque del Retiro sobre las 11.15 horas, impecablemente vestido con un traje azul marino, camisa clara y corbata a rayas.

Había cola desde las 6 de la mañana y Amanda llegó a primera hora, oculta bajo unas enormes gafas de sol, una gorra que escondía su pelo rubio, y pantalónes vaqueros (ella, -por principios- nunca llevaba jeans). 

Esperó, más de dos horas y estaba frente al autor de un mundo sin fin cuando con una frialdad inusitada en ella, sacó una pequeña pistola Colt 1911, calibre 45 del bolsillo y disparó en el corazón del autor.
La sorpresa para todos los asistentes y el revuelo que se organizó, permitió a Amanda, coger un ejemplar, correr, por el paseo de coches de El Retiro y tomar el primer taxi que pasó por la calle Goya.
....................Ya estaba...........................
Podía leer, sin traicionarse a sí misma, "Un mundo sin fin". su autor...acababa de morir...


El asesinato, fué, sin lugar a dudas, una cuestión de principios...

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