Aviso por correo

jueves, 26 de enero de 2012

Fin de fiesta...

Ejercicio de taller literario -5-:

Relato que comience de forma violenta y acabe con erotismo, o...viceversa; puede empezar con erotismo y terminar en tragedia...

Había llegado hacía apenas un par de meses y era la actuación estrella.

Encaramada en la barra, dejaba sin aliento a todos los que la obsevaban.

Sus movimientos eran como si de un felino se tratase...

provocativos, 
                    sensuales, 
                                   seguros, 
                                               precisos...
Su mirada azúl turquesa conseguía:

                                      seducir,
                                                            provocar,
                                                                              hechizar...

Se deslizaba en la barra americana como una gota de lluvia escurre por un cristal;

                             sin esfuerzo, 
                                                  dulcemente...

Cuándo ya tenía cautivado a "su publico" (como a ella le gustaba llamar a los espectadores que acudian al local de streptease), se desprendía de su maillot de licra, dejando a la vista un cuerpo perfecto que no dejaba nada a la imaginación. No se oía ni una mosca, los hombres babeaban ante semejante exhibición de sensualidad.

Elisabeth llevaba más de cinco años en el "Luna Nueva" y siempre había acaparado todas las miradas. Era la número uno en "lo suyo" hasta que llego Iovanna, quitándole el protagonismo cada noche y sobre todo... su lugar en la cama de Tom, el dueño del local.

Lo pensó muchas veces, aunque desechó la idea por ser descabellada, cruel, y temeraria, pero el día que Iovanna se jactaba enseñando la pulsera de oro que Tom la había regalado, decidió ponerse a elucubrar el plan que acabaría con su peor pesadilla...

Era sábado. El local estaba a reventar. La voz de que Iovanna llevaba a cabo un espectáculo sexy y explosivo, corrió como la pólvora y consiguió sacar de la ruina inminente a la que estaba abocado el "Luna Nueva" antes de su llegada.

Todo estaba listo. 

              Iovanna actuaría en primer lugar.

Elisabeth, aprovechando que el local estaba desierto por las mañanas,  entró sigilosamente por la puerta lateral del local que la noche anterior había dejado abierta y jugándose el tipo, aunque segura de su equilibrio y flexibilidad después de años subiendo y bajando por la barra americana, llegó hasta la parte más alta del escenario a través de un peligroso entramado metálico sembrado de cables y focos. Cuando alcanzó la estructura donde estaba anclada la barra americana y no con poco esfuerzo, consiguió aflojar los tornillos que la sujetaban a la base del armazón metálico.


A las diez de la noche, empezó el espectáculo.

Iovanna, apareció resplandeciente, enfundada en su maillot negro y comenzó a subir por la barra con la agilidad felina que le caracterizaba. Notó algo extraño, pero continuó subiendo hasta casi diez metros. Se inclinó hacia abajo, soltó sus manos quedando enganchada a la barra tan solo con el abrazo de sus piernas, en ese momento, la barra se soltó de su engranaje y se precipitó en el vacio. Iovanna salió despedida cayendo a los pies de un aterrado cliente que se quedo paralizado ante tan siniestro fin de fiesta...

Detrás del escenario y apurando su Gin tonic, Elisabeth, sonreía...


4 comentarios:

  1. jo... no te conocía este registro... pero se te da bien...
    que me ha gustado el relato...

    no te digo nada pero estoy disfrutando mucho cn tus ejercicios de escritura...

    muchos besos!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida amiga! Asi que... ¿Tengo resgistros? Vaya... no sabía yo...jajaja
      Me alegro que te guste el relato y el resto de los ejercicios, están siendo...¡toda una experiencia!
      Gracias por tu presencia, siempre es un honor...princesa!

      Eliminar
  2. Demasiado previsible, no sé, yo cambiaría algo para que fuese realmente explosivo, y sobre todo no explicaría lo de los tornillos, creo que eso es un fallo, directamente lo quitaría y dejaría en el tejado del lector averiguar quién es la culpable, la sonrisa final dice mucho más que todas esas aclaraciones,
    Es mi punto de vista, no te lo tomes a mal.
    Un beso grande.

    ResponderEliminar
  3. Agradezco tu punto de vista. Esta claro que hay mil maneras de contar las cosas, tal vez siempre peco de dar demasiadas explicaciones... y no dejo que el lector saque sus propias conclusiones.
    Espero que en este caso no te hayas aburrido mas de la cuenta... Gracias por pasarte y comentar.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar