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jueves, 2 de febrero de 2012

Candela

En el pueblo la llamaban : ´´La mujer que no besa´´

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Mi madre y Candela eran amigas desde pequeñas. Era una niña alegre, espabilada, con ganas de comerse el mundo. El pueblo asturiano dónde nació, se le quedó pequeño y decidió estudiar en Salamanca, allí conoció a su marido y cuándo se casarón, se marcharon a vivir a Sevilla.

Recuerdo que en los veranos de mi niñez, mi madre y Candela daban largos paseos por el pueblo, hablaban de viejos tiempos, de antiguos compañeros, yo jugaba con su hijo José, era más pequeño que yo, pero muy espabilado para su edad. Su pasión, eran los toros. Hacía gracia verle desde tan pequeñajo dando capotazos con un retal rojo a todo lo que se movía. Tenía frita a Perla, mi gata, dándole continuos pases de muleta: derechazos,  trincherazos, manoletinas, y hasta molinetes de rodillas, yo le aplaudía y le decía: ´´ole, ole y oleeee´´ Pero de esto hace...una eternidad...

Candela murió el 17 de octubre y fué enterrada el 18, aunque no ocupó la tumba dónde enterraron a José Mora Escudero: ´´´El Tello´´; su hijo, su único hijo que solo tenía 21 años. Ella decidió entonces, enterrarse en vida, y no volver a besar a nadie. Quiso guardar el último beso que dió a ´´su pequeño ´´en sus labios el resto de su vida.

Era el tercero de la tarde, y ´´El Tello´´,  se arrancó con tres muletazos impecables por lo bajo seguidas de series largas de cuatro o cinco pases de pecho y tres naturales. El estatuario, se le daba cómo a nadie y acabó la faena con su trincherilla, consiguiendo poner en pie al público, y tras diez minutos de oles y ovaciones desde el tendido, ´´El Tello´´ se perfiló para entrar a matar. El animal se revolvió al sentir la herida de muerte en todo lo alto, y envistió desde el costado al joven matador, hiriéndole de muerte.

Candela sintió la envestida en el alma cuando el teléfono sonó a las siete de la tarde. Su corazón de madre, sabía que el hijo acababa de morir, sintió que el suyo se partía en mil pedazos cuando la intuición se convirtió en certeza.

José siempre apuntó maneras de torero. La madre, siempre estuvo en contra de la afición pero la vocación de torero del niño que pujaba desde su más tierna infancia, y el padre, encantado con la pasión del hijo por el toro, hizo que lo llevara a las mejores escuelas de toreo, dónde vieron desde el principio casta en el jovencísimo matador, destacando sus faenas en tentaderos, novilladas y capeas.

Tomó la alternativa con solo 19 años y cosechó en dos temporadas enormes triunfos. Pero ésto a Candela no le importaba nada, la madre,  lo único que quería era volver a abrazar a su hijo después de cada corrida.

¡Maldita afición! ¿Por qué habría decidido el chico, elegir esa profesión? 

Ella núnca había ambicionado que su hijo fuera famoso, ni importante, ni que ganase mucho dinero,  solo quería estar tranquila, no sufrir cada tarde cuándo José se presentaba ante el toro.

Mientras duraban sus corridas, Candela acudía a su pequeño altar lleno de vírgenes y santos a los que les rogaba protegieran a su hijo y se lo trajeran a casa sano y salvo. Lloraraba, pasaba por su mente lo peor, luego, se venía arriba, recuperaba la fe, miraba su reloj cada minuto, así un día, otro día...Hasta que llegó ese fatídico 17 de octubre, en el que sus santos y sus vírgenes, no tuvieron a bien escuchar sus plegarias...

Candela se marchó de Sevilla, volvió a su pequeña aldea en Asturias, dejó atrás todo lo que le trajera recuerdos de su tragedia. Dejó a su marido, su casa, sus amigos y se enterró en vida.

Otra vez volvió a contar los minutos hasta que se re-encontrara de nuevo con...  -´´su niño´´-.
Ese último beso a su pequeño y ese frío que se pegó a sus labios, no la abandonaba, ni desaparecería hasta el fin de sus días. Núnca más beso a nadie.

... En el pueblo la llamaban : ´´La mujer que no besa´´.
 





4 comentarios:

  1. Pues mi cuento será triste, pero anda que este... Tengo un nudo en la garganta.
    Voy a hacerme un chocolate...
    Beso.

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    1. Querido amigo que escribe desde sus palacios...
      No sabía que el chocolate deshiciera nudos... (voy ha echar una taza sobre una cadenita de plata que tiene como dos mil...) Tú si que eres un buen chaval, y no yo... que ante las historías tristes, te tomas un chocolate y yo me lanzo al Gin tonic... (es broma...no pienses mal de mi... soy inofensiva y solo uso el alcohol para las heridas, y rebajado que...escuece)

      Un beso, y gracias por pasarte.

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  2. cierto, algo triste si que es, pero así es la vida, no hay más, si uno supiera lo que le depara el destino..., quién sabe, pero como no lo sabemos cada uno busca la felicidad donde mejor le parece.
    Un beso.

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    1. Si, una historia que acaba con una vida y entierra a otra en vida, es un poquito triste...

      Me he propuesto hacer unos cuantos perfiles de personas con nla muerte de fondo, ahora me ha dado por los retos!!!

      Un abrazo, poeta!

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