lunes, 10 de septiembre de 2012

Mi abuelo

No se si alguna vez he contado que mi abuelo era poeta, y sabio...
Un hombre muy sensible, bueno, de risa fácil; un hombre enamorado.

Nació en 1898 y nacer en el año de "la Generación" hizo que fuera bendecido con un espíritu soñador, capaz de seducir por medio de sus palabras, sus cuéntos, los poemas que no dejaban de multiplicarse en su cabeza...

Hoy me acuerdo de él, por algo tan sencillo cómo -un diccionario.-
Yo llegaba del colegio y veía a mi abuelo, leyendo un diccionario. ¡No lo entendía! ¿Dónde estaba la trama? ¿dónde encontraba el él, inspiración para sus sonetos?, Yo le preguntaba y él...¡se reía!
-Algún día lo entenderás...- me decía

Y a lo mejor ese día ha llegado hoy, cuándo accidentalemnte, un diccionario, ha caído al suelo y se ha abierto por una página dónde he encontrado:

-Pareja, paréntesis, parihuela, paripé, parisino, parné, parpadear...

Palabras, cargadas de significado, de sentimientos, con una sonoridad, ¡EXTRAORDINARIA! Palabras que si van solas, tienen peso, palabras que si se emparejan, tienen POESÍA, tienen TRAMA...

Mi abuelo, coleccionaba palabras, las juntaba y salía un tesoro...


jueves, 6 de septiembre de 2012

Los días pasan, los años...también.

... Mucho tiempo sin pasarme por aquí.

No he escrito nada este verano (salvo algún correo electrónico, y cientos de Whatssap...) y un curso más, me siento ante el "espacio en blanco" y pienso:

¡NO VOY A SER CAPAZ DE ESCRIBIR NI UNA LETRA!

Pero aquí estoy de nuevo, jugándome el tipo y "la reputación" (núnca ha sido nada del otro mundo, así que tampoco pasa nada si la pierdo...)

De nuevo acudo a este blog, como rincón de la reflexión y de alguna manera, el sitio dónde expresarme con total libertad, dónde acudiré un año más  y dónde se me permite "VIVIR SOÑANDO"

Ha sido un verano intenso, repleto de fantásticos paisajes, entrañables encuentros y libros,
¡¡¡MUCHOS LIBROS!!! y de muy diferente "pelaje".





¡Este libro, 
Este LIBRO lo leo CADA VERANO!              




















He caído en los "bestseller" veraniegos que me han hecho las tardes "ligeras" frente al mar y la piscina, también he leido algún clásico, y muy poco el periódico... (cada día me disgusta más mi oficio...)

Veo septiembre -en cuesta-, tengo que alejarme de mis amores, mis amigos y enfrentar el curso con paso firme (no tengo ganas...)
Tengo que re-encontrar mi motivación para escribir otra vez, tengo que calzarme la rutina, sacar la ropa de abrigo y acostumbrarme a pocas horas de luz.

...Los días pasan, los años...también.
¡Vamos adelante!




lunes, 11 de junio de 2012

Feria del libro de Madrid 2012

Pasear por las calles del Paseo de coches del Parque del Retiro en Madrid durante La feria del Libro, es uno de los "placeres malayos" que más me gusta practicar. 
Este año, por circunstancias, no he ido hasta la tercera semana, pero quise estar en la firma de dos de mis amigos escritores, por eso fui dos días consecutivos.


¡Qué emocionante ver a Dani y a Patri firmando en la Feria! Es muy especial estar enfrente de gente tan querida y especial, con su libro editado y a punto de ser "adoptado" por alguién que no me cabe duda de que lo va a disfrutar, porque tanto:  "Escribir para vivir"· de Daniel de Vicente como "La luz de sus ojos"  de Patricia Barea, son libros que una vez que empiezas a leerlos, no puedes parar hasta que se acaban y es entonces cuándo deseas de todo corazón que sigan escribiendo para poder devorar otra de sus deliciosas creaciones lo antes posible...



Imagino que el "ambiente literario" fué de lo más INSPIRADOR... y mientras visitaba los puestos, se me ocurrián mil y una historias para llenar algunas páginas de -ese libro- que me encantaría publicar si mi imaginación y alguna editorial se conmueven y me dan ese gusto.



Estoy casi convencida que con disciplina e ilusión por conseguirlo, podría llegar a cumplir mis sueños...

martes, 8 de mayo de 2012

Necesidad...

Hay días en que de pronto me atenaza una tremenda necesidad de escribir. Es como cuándo te entran unas ganas terribles de comer o tienes mucha sed incluso es como cuándo no puedes controlar el sueño, los ojos se cierran y tu luchas por permanecer despierto pero no puedes y finalmente te vence.

Pues eso me pasa hoy. No hay nada claro en mi cabeza sobre lo que escribir pero lo necesito. Necesito el vértigo en el estómago de la hoja en blanco, necesito que alguien ponga los ojos encima de lo que escribo aunque me juzgue: ¡me da igual! es como quién tiene que prostituirse porque no le queda más remedio...

Yo si tendría alternativa, simplemente, podría no acudir al folio en blanco y coger un bolígrafo o no abrir el ordenador por mi blog de espiral virtual, callarme, dejar los dedos quietos, no escribir, no ofender, no manchar.

Pero hoy lo necesito y aquí estoy, para no contar nada, para solo demostrarme a mi misma que todavía se mover los dedos rápidamente por el teclado, que se juntar palabras aunque no signifiquen mucho unas con otras.

Hoy me siento una especie de terrorista literaria: caiga quién caiga, tengo que matar el blanco, impregnarlo de tinta negra y romper el equilibrio y el poco prestigio que me queda como escritora.

No quiero escribir nada de lo que esta pasando, ni siquiera quiero que lo que estás leyendo te resulte bonito interesante o divertido, lo único que necesito es vomitar, si, ¡eso necesito!: vomitar un texto y así calmar esta necesidad de escribir.


lunes, 23 de abril de 2012

23 de Abril: confieso, que "he pecado..."

Lo he vuelto a hacer... 

No tengo vergüenza ni la he conocido...

Cuándo me compre mi Ipad, yo misma me hice los cargos:

-"Cuesta una pasta pero la de dinero que me voy a ahorrar en libros..."

El libro digital, es un poquito más barato que el de papel, así que, merece la pena comprar el tablet, para utilizarlo, no solo de ordenador, sino también para leer...
Pero 
¡Qué va! 

NO PUEDO DEJAR DE COMPRAR LIBROS DE PAPEL
No sé si es su tacto, el aroma...el peso pero; ¡caigo en la tentación una y otra vez!
Asi que permitidme que os enseñe mis últimas adquisiciones (la culpa es de "San día del libro"):

El 9 de junio de 1865, mientras viajaba en tren a Londres con su amante secreta, Charles Dickens -que entonces contaba con 53 años y se hallaba en la cúspide de su carrera literaria- se vio envuelto en un accidente ferroviario que cambió su vida para siempre...



HISTORIA +CINE ¿Quién puede resistirse a esto?


Sigo con mi "pasión" por la psicología...


Este, mola.


Este lo compré, porque si os fijais bien, en el circulo rojo pone: ESTE LIBRO TE HARÁ FELIZ, y no están los tiempos para desaprovechar oportunidades...




Y para este... no tengo explicación... bueno, si, ¡QUÉ ME ENCANTÓ LA PORTADA!

Y hasta aquí, puedo leer...

No se si es "legal" o "politicamente correcto" pedir un deseo a San Jordi (tipo cuando soplas las velas en tu cumpleaños...) pero por si acaso, yo le pedí un deseo, aunque... no os lo puedo contar porque entonces, -dicen-, que no se cumple...

Bueno, como yo creo que lo diga o no, es difícil que se cumpla... lo voy a contar.

Le pedí al santo, que al año que viene:

 yo sea una de esas "admiradas escritoras" que firman sus novelas en Barcelona... 

Ya me veo yo, cogiendo mi AVE en la "Estación de Atocha" en Madrid dirección -"Estación de Sans"-, con mi Maletín de ositos de "Tous" y mi MacBook Air... mi traje de chaqueta negro con falda de tubo, esa camisa blanca lavada con Ariel y unos tacones de vértigo con plataforma...

Me compré también ese precioso Moleskine, a ver si me inspira las primeras páginas de esa novela que me lanzará a la fama...



En fin... ¿Vivir soñando, es no vivir?




jueves, 22 de marzo de 2012

Paula


Llegó al bloque a principios de otoño. Su sonrisa era cálida y su mirada inocente,  casi infantil como su voz, aguda y dulce. Era un placer cruzarse con ella los lunes por la mañana. Mi actitud gruñona chocaba frontalmente con su positividad. Haciendo memoria, yo creo que propiciaba mis encuentros con Paula en la escalera; era como un ´´chute´´ de optimismo

-¡Buenos días vecina! ¿Has visto que día tan precioso? ¡Fíjate,  estamos en octubre y hace un día estupendo! Las hojas están cambiando de color y me dan ganas de coger unas cuantas y hacer una alfombra en casa con ellas jajaja. ¡Hasta  luego! cuándo venga de trabajar ¿me invitas a un café en tu casa? He hecho un bollito de zanahoria, ¡nos vamos a poner las botas, ya verás que rico!

Su casa era tan sencilla y alegre como ella. Vivía con Mou, su perro. ¡Núnca he conocido un animal tan inteligente, obediente, y bien educado! cuidaba de Paula cómo si fuera su cachorro. La protegía y colmaba de cariño.

Perdió a sus padres siendo muy jóven, se trasladó a la ciudad  y decidió cambiar radicalmente de vida. Combinó sus estudios de secretariado con trabajos de camarera y cuidadora de niños. Su positividad, coraje y capacidad de trabajo le abrió muchas puertas y consiguió hacerse un hueco en un mundo complicado, dónde solo contaba consigo misma para salir adelante.

Tras varias relaciones sentimentales en las que por una razón u otra no conseguía la estabilidad necesaria para formar una familia y tras cumplir la treintena, decidió que había llegado el momento de ser madre con o sin marido...

No me contó núnca quién era el padre de su bebé, y yo no se lo pregunté. Cuándo la conocí, estaba en sus primeros meses de embarazo, apenas se le notaba. Su vientre se fue abultando y a principios de enero, ya no podía disimular su barriga, ¡ni tampoco lo pretendía! estaba ENCANTADA de la vida, ya que por fín tendría a la personita ideal para compartirla y se acabaría su soledad. ¡De nuevo tendría su propia familia!

Una fatídica madrugada sonó el timbre de mi casa. Salí disparada de la cama con el corazón a cien por hora ¿Quién podría ser a las tres de la mañana?

-¡Paula! ¿Qué te ocurre? ¡Estás desencajada! por favor pasa, siéntate.
-¡No, por favor, ayúdame, vámonos! ¡Me encuentro fatal, creo que estoy de parto!,¡estoy sangrando y me duele mucho!

Solo estaba de seis meses. La niña que había llenado de ilusión y esperanza a Paula, no consiguió salir adelante. Recuerdo de vuelta a casa después de una semana en el hospital,( las cosas se complicaron mucho, y una infección consiguió acabar con la vida de su bebé y lo peor de todo; con la posibilidad de volver a tener hijos... )

Paula no conseguía articular palabra, su mirada siempre chispeante estaba nublada, ni siquiera pudo sonreir cuando Mou se abalanzó sobre ella al llegar a casa y no dejó de mostrarle todo su cariño.

-¿Por qué? ¿Por qué no puedo tener alguién en mi vida? ¿Qué he hecho yo para que nadie quiera compartir su vida conmigo, ni mis padres, ni... mi hija?

Me sentía impotente, no había nada que consiguiera consolar a Paula.

Han pasado unos años. Paula, no ha vuelto a ser la de antes. Se ancló en el pasado y en los recuerdos. Se niega a mirar adelante, tiene miedo, huye de las relaciones, se limita a cumplir con su trabajo y sus obligaciones en casa. La mujer fuerte, luchadora y valiente se dejó vencer por la fatalidad.

Su voz se apagó y sus ilusiónes murieron con su bebé...

lunes, 27 de febrero de 2012

Futuro...

Me pregunto si sería tan interesante como a priori podría parecer, saber que va a pasar en el futuro, en MI FUTURO...

Miro atrás y creo que si hubiese sabido como terminaría tal o cual cosa de mi vida, ahora no sería lo que soy o como soy.

No quiero saber lo que va a pasar y debo ser rara, sobre todo si echo un vistazo a los datos que nos hablan del interés que muchos manifiestan en saber que va a ser de su vida y acuden a todo tipo de adivinos de mas o menos prestigio para que les avancen que está por llegar.

A lo mejor ese -no querer saber lo que me espera- es pura cobardía... No quiero ni pensar  si alguien me dice que ve claramente que me queda poco... o que en un tiempo, caeré enferma o que dejaran de quererme...

No, definitivamente paso de adelantar acontecimientos, aunque claro... también pueden ver en mi futuro cosas auténticamente maravillosas; una salud de hierro, un amor que dará la vuelta a mi existencia o la afortunada ganadora de un premio gordo en la lotería...

Pero... no, no me arriesgo, no quiero saber lo que me espera, no quiero celebrar nada por adelantado, aunque tampoco vivir con la angustia de que pronto... ocurrirá una fatalidad en mi vida.

Sea malo o sea bueno, llegará . Además, siempre me han gustado las sorpresas...


martes, 14 de febrero de 2012

Emilio

-¿Otra vez por aquí, Emilio?
-Pues si hija, es que con estos fríos, no puedo dar un paso, el reuma, la ciática otra vez, o qué se yo...
-¿Cómo no me ha llamado y hubiera ido a verle a casa?, ¿Tiene alguién que le eche una mano?
-Viene una señora dos veces a la semana a limpiar un poco y a hacer algo de comida.
-Pero...¡eso es muy poco! 
-Ya, pero es todo lo que me dan en ¨la caridad"- a domicilio- del Ayuntamiento. Con mi paga, yo no alcanzo a tener más ayuda.
-Emilio, no tenía hijos, ¿verdad?
-No, Mercedes y yo, estuvimos casi cincuenta años casados pero Dios, no quiso bendecirnos con familia.
-Bueno, vamos a hacer unos análisis y algunas pruebas a ver si podemos aliviar esos dolores...

Recuerdo a Mercedes; ¡Una señora! ¡Una gran señora! Elegante, culta, impecable en su forma de vestir y siempre con una sonrisa que permaneció en su cara hasta en los momentos más duros de su enfermedad, que finalmente se la llevó hace un par de años.

Emilio y Mercedes se conocieron en la universidad, y fueron amigos primero y después amantes durante medio siglo. Compartían su pasión por la música y eso fué la chispa que encendió su relación. Ella se dedicó al magisterio, él a tocar en orquestas y vivieron muy felices y de manera intensa. Mercedes, me contaba en ocasiones sus viajes con Emilio durante el verano. Ella, liberada de sus responsabilidades en la escuela durante las vacaciones, acompañaba a su marido por España, y era su mayor fan.

Nunca he conocido a otra pareja con la complicidad y la química de estos dos ancianos tan entrañables. ¡Cómo se miraban! ¡Cómo se cogían de las manos! Era conmovedor, verles entrar en la consulta; ella apoyada en el brazo de su marido y él, orgulloso de ser el hombre afortunado que tenía por esposa a semejante princesa...

En todos mis años de experiencia, informar a Mercedes y a Emilio, que una leucemia se estaba adueñando de la vida de esa gran mujer, ha sido una de las tareas más difíciles a las que me he tenido que enfrentar. Ellos se miraron, Mercedes, no dejó de sonreír mientras cogía la mano de su marido y le decía:

-Queda poco, cariño, no podemos perder ni un minuto.

Se levantaron, me dieron las gracias y salieron abrazados de la consulta pero con paso firme y decidido a vivir con intensidad los escasos meses que le quedaban a Mercedes de vida.

Habían llegado los resultados de las pruebas de Emilio, y no eran buenas noticias las que tenía que darle...

-Buenos días, ¿Cómo se encuentra?
-Cansado, y sin apenas fuerza, aunque mejor de los dolores, el Tramadol me ha venido bien, incluso duermo mejor que antes, pero estoy desmadejado, abatido, exhausto...
-Verá Emilio... sería conveniente que le ingresemos unos días en el hospital, además de hacerle algunas pruebas, podría descansar tranquilo, sin preocuparse de comidas, la casa...
-¿Qué ocurre? ¿Qué tengo? Por favor, dígame la verdad, no tengo miedo. He vivido más que suficiente y... ya estoy cansado... Hace dos años que estoy solo, viviendo de recuerdos y esperando ansioso que llegue el día para volver a estar con Mercedes. Si, creo que existe el cielo y que ella está allí esperándome, no quiero hacerle esperar más... ¿Me puede ayudar? ¿Puede acortar mi espera?
-Vamos, vamos Emilio... no diga usted esas cosas...
-No quiero ir al hospital, no quiero dejar mi casa, quiero morir allí y lo antes posible, arropado por mis recuerdos, por nuestras fotos. ¿Sabe? todavía queda un poquito del perfume de Mercedes, cada noche rocío unas gotitas en la almohada y me duermo con su aroma... sueño con ella cada día, y no veo el momento de volver a abrazarla. Si usted me dice que esos análisis dicen que me queda poco, me estará dándo una fantástica noticia...
-Si no aplicamos pronto tratamiento... Si, Emilio, le quedaría poco...muy poco.

Se levantó sonriendo, me dió la mano y se despidió de mi para siempre... 

Sus pasos al salir de la consulta fueron firmes y decididos, yo diría, que incluso ligeros y hasta ágiles. 
Su meta; el re-encuentro con Mercedes, estaba muy cerca...



miércoles, 8 de febrero de 2012

Saúl

-¿Sábes mamá quién ha venido a vernos hoy a clase?
-Pués ni idea...
-Saúl, ¿Te acuerdas de Saúl, mami?
-¡Claro! ¡Cómo no iba a acordarme! y ¿Cómo está?
-Bastante bien, está muy alto y super guapo... Ahora vive en Cádiz, y ha venido con sus tíos a visitar a su familia, su abuelo, cumple 80 años y le van a hacer una fiesta sorpresa. ¡Qué gracia! no veas cómo habla, parece andalúz, andalúz...
-¡Claro, Sara!, se fué de Madrid hace...a ver... 2.004-2012...¡casi ocho años ya! además era muy pequeño, cuándo se fué, solo teníais cuatro años... es normal que se le haya pegado el acento del sur.

A la salida de las clases, coincidíamos un grupo de madres que después de vernos cada día durante un par de cursos, ya nos habíamos hecho amigas. Los viernes, tomábamos café enfrente del colegio, charlabamos de los críos, los maestros y a veces hasta salía algún problemilla personal o de pareja...

Enseguida conecté con Katia. Era una mujer tímida, un poco mayor que el resto de nosotras. Tenía una sonrisa que enamoraba y su mirada era de un azúl cielo llena de ternura. No hablaba mucho pero sus intervenciones siempre eran prudentes, sensatas y equilibradas. Saúl nació después de muchos años de matrimonio. Fué un niño muy deseado y buscado por todos los medios, ya que Katia tenía dificultades para quedarse embarazada, pero finalmente llegó cómo decía Katia:´´el deseado y pedido a Dios´´: Saúl .

Será dificil que olvide ese 11 de Marzo de 2.004. Eran las cinco de la tarde y a todas nos resultó muy raro que Katia no estuviera tan puntual como siempre recogiendo a Saúl.

A las cinco y cuarto, apenas quedaban niños en el patio, pero Sara no quería dejar solo a Saúl  e insistía en que nos quedáramos jugando un rato más hasta que viniera su mamá a recogerle.

A las cinco y media, solo quedabamos nosotros tres en el patio del colegio. Llamé al movil de Katia muchas veces. Estaba apagado o fuera de cobertura... era muy raro...

¿Sería posible que se hubiera retrasado por el caos que había en Madrid debido al atentado terrorista contra los trenes de Madrid, el 11 de Marzo? Ella núnca llegaba tarde, además tenía todos nuestros números de teléfono y era muy raro que no hubiera llamado a ninguna mamá si le hubiera surgido algún contratiempo que le impidiera llegar a recoger a su hijo.

Tomé a Sara y a Saúl de la mano y nos dirigimos a la secretaría del colegio. No habia ningún recado de Katia, ella no había llamado al colegio para informar de su ausencia a la hora de recoger al niño. Pedí hablar con la directora del centro, empezaba a tener un mal presentimiento...

Llamamos a los teléfonos que tenían en el colegio, tanto de su casa como de algunos familiares cercanos al niño, pero nadie contestaba. Decidimos que me llevaría a Saúl a casa hasta que pudiesemos localizar a alguién de la familia.

A las siete y media de la tarde y después de infructuosos intentos, me decidí a llamar a algunos hospitales, el presentimiento se tornaba en certeza cada vez más... Era un día complicado...el atentado , complicaba las comunicaciones y más aún con los hospitales. No había ni rastro de Katia ni de su marido por ningún sitio...

Saúl era un encanto, no protestó en ningún momento con el cambio de planes que significó para él venirse a casa. Merendó muy bien, jugaron un rato, les di un baño y solo a la hora de acostarse, preguntó:

-¿ Mi mami también va a venir a dormir a ésta casa, Sara?

A las nueve de la noche, sonó el teléfono. Saúl y Sara, ya estaban dormidos.Era Carmen, la directora del colegio.El abuelo de Saúl la había localizado y aunqué casí sin voz, le dijo que su hijo y su nuera viajaban en uno de los trenes que habían sufrido el atentado terrorista y que apenas hacía unas horas les habían identificado. Estaban en los pabellones de Ifema y les trasladarían en cuánto pudieran, al anatómico forense.

El corazón se me paró, no podía articular palabra. Cuándo reaccioné, concreté con la directora para vernos al día siguiente a primera hora con Saúl y su abuelo.

¡Madre mía! ¡ese niño! ¡Sólo tenía cuatro años y la desgracia se había cebado de pleno en él! y ¿Katia? ¿Su marido? ¡Qué espanto! ¿Por qué viajarían justo ese día en los trenes? No era un recorrido que hicieran habitualmente...¡Lo qué es la vida, el destino, la fatalidad! ¡Qué se yo!

Me acerqué a la habitación de Sara. Los dos amigos dormían placidamente cogidos de la mano. Me arrodillé ante la cama. NO se cuánto tiempo permanecí allí llorando y acariciando la cabeza de Saúl, rogándo a Dios que tuviera misericordia, que todo fuera un error, que le evitara pasar por lo que tenía por delante...

Han pasado casi ocho años. Saúl se marchó con sus tíos a Cádiz. Un grupo de psicólogos se encargaron de ayudar en primera instancia tras la tragedia... El niño reaccionó como era de esperar, pero gracias al cariño de sus tíos, los abuelos y  amigos de la familia, además del apoyo psicológico especializado, consiguieron que en la actualidad, Saúl sea un niño ¿feliz?.




lunes, 6 de febrero de 2012

Nacho

Esa fue la razón: Llevar la contraria a su madre...


Nacho no tenía vocación de periodista, esa profesión no le llamaba en absoluto la atención, es más, nunca había sido buen estudiante y todo lo que tuviera que ver con letras, le traía al pairo, pero esa conversación telefónica de su madre con una de sus amigas fué muy ´´inspiradora´´ para él...

-A mi me da igual lo que quiera estudiar, claro, que me gustaría que fuera médico, o arquitecto. Tampoco estaría mal un abogado en la familia, a mí, con tal de que no sea reportero de esos que mandan a la guerra...que sea lo que quiera.

Así que cuándo Nacho tuvo delante la solicitud para la universidad, no lo dudo y marco la Facultad de Ciencias de la Información, como su primera opción.  No tuvo problemas para ser aceptado, porque en esos tiempos, no era una carrera que estuviera de moda, así que con su 5,75 en selectividad, entró por la puerta grande de la Facultad de Periodismo con los lloros de su madre de fondo.

Lo que Nacho no sabía es que esa carrera le robaría el corazón, y en pocos años...la vida.

Yo, le conocí en la Facultad. Estaba como una cabra. Siempre metido en líos, protestas y ¡cómo no! hasta en la Tuna...

Todos le conocían por :-´´El bala perdida´´-...

Era tremendamente indisciplinado, desordenado y un caradura integral. Faltaba a clase dos o tres días a la semana y luego con su ´´particular encanto´´ y su carita de ángel, conseguía camelarnos para que le dejásemos los apuntes o le hiciéramos un hueco en nuestro equipo de trabajo, donde no daba ni clavo, pero su nombre aparecía firmando el trabajo de investigación, o la entrevista, junto con los nuestros que habíamos teníado que mover cielo y tierra para terminarlo con dignidad, quitándonos horas de sueño y salidas los fines de semana.

Cambiaba de novia como de camisa, pero ese caracter ´´canalla´´ le convertía en un candidato perfecto para romperte el corazón, -que es algo así como ´´OBLIGATORIO´´ cuándo tienes veinte años-, y que aunque veas a otras chicas llorando y lamentándose de haberle conocido, tú caes en la trampa como una colegiala por muy universitaria que seas...

Pero hay que reconocer que -´´El bala´´- era un tipo especial. Una especie de ONG andante. No soportaba las injusticias, y ahí estaba él siempre prestándose voluntario en trabajos de ayuda humanitaria, o cooperación al desarrollo. Se hizo amigo de todos las personas con problemas de movilidad en la facultad y no era raro encontrarle, haciendo de camarero, o en mercadillos vendiendo todo tipo de cachivaches para sacar fondos para esto y lo otro...

Todos los temores de su madre, tomaron forma cuando anunció recién terminada la carrera, que había aceptado una oferta de trabajo para ser corresponsal de guerra en Afganistán. (solo él estaba tan loco, como para aceptar semejante propuesta...) Tenía a su favor (o en su contra...) la falta de miedo y eso le permitía entrar en el centro de la batalla para narrar cada instante de la crudeza de la guerra, describiendo no solo los hechos sino los sentimientos, los gestos y el espanto de la contienda con una precisión y una maestría incomparables. Pero esa ´´valentía´´ unida a su juventud, su falta de experiencia y su rebeldía, era un arma de doble filo...


La cadena de televisión que le contrató, le ofrecía fuertes medidas de seguridad, pero él se las saltaba continua y conscientemente. Necesitaba su dosis diaria de adrenalina y nada se la ofrecía como estar en primera línea de batalla retratando con palabras las trincheras y los horrores de la guerra. pero sobre todo AYUDANDO a los heridos,e intentando sacar a niños y mujeres jugándosela en la frontera ocultándolos en su furgoneta...Nacho era un auténtico kamikaze...

Dos colegas, una periodista canadiense y un reportero del Sunday Mirror, habían fallecido en un plazo de dos semanas por bombas puestas en las carreteras por los Talibanes, era la manera más fácil de morir esos días en Afganistán, pero lo que son las cosas, la manera que eligió el destino de terminar con la vida de Nacho, fué por su solidaridad. Colaborando con Acnur en la repatriación de un camión de refugiados Afganos hacía Pakistán en Kandahar fueron sorprendidos por los Talibanes, abriéndose una línea de fuego entre el ejercito Talibán y las fuerzas de seguridad del estado Afgano.

En medio de la reyerta, ´´-EL BALA-´´ se encontró de frente con una ´´bala perdida´´ que terminó con su vida...