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lunes, 4 de julio de 2011

Amantes...

Todo empezó con un anónimo:

Miércoles,
20 de Febrero,
21 horas
Hotel Rossini
habitación 223.
No faltes, te espero...

Pensé que era una broma de mis "queridos" compañeros de la redacción del
periódico en el que trabajo.

Tenía que cubrir la información de los Juegos pre-olimpicos de Imperia de la
selección española femenina de Waterpolo y salía para la Riviera italiana en un
par de días. Era una cita importante, se repartián las últimas cuatro plazas para
los Juegos de Pekín 2008 y era la corresponsal de varios medios de
comunicación, asi que no tendría mucho tiempo libre, en la semana de
estancia, ya que continuamente me estarían llamando de los diferentes
canales y emisoras, para dar una crónica de los resultados que nuestras chicas
fueran obteniendo.

Encendí mi movil, nada mas aterrizar el avión. Sonó un SMS:

No te olvides, esta noche, habitación 223. No te arrepentiras...

Llamé inmediatamente al movil remitente , con la intención de que mis
compañeros dejasen de vacilarme, pero saltó la locución:

Il numero segnato n'est non operativo a l'heure attuale.

Lo intenté varias veces a lo largo del día, con el mismo resultado.

Mi habitación en el hotel Rossini, estaba en la 5ª planta. Desde mi habitación,
marqué el 223, tenía la corazonada que un colega respondería y ahí acabaría
la broma, pero nadie respondió...

Tomé una ducha y me cambié de ropa para bajar a cenar, mañana tenía que
estar en la piscina a las 8 de la mañana, para conseguir el pase de prensa con
mi acreditación y quería colocarme en un buen sitio. Necesitaba acostarme
temprano.

Subí al ascensor, y como si un resorte invisible me impulsara, toqué el botón
del piso 2º...Eran la 8.30 de la tarde, faltaba media hora para la cita...
El ascensor se detuvo, me dirigí a la habitación 223. Era la última, al final del
pasillo.

Cuando me coloqué delante y me dispuse a llamar, la puerta estaba abierta...

-Hola! ¿hay alguién?

Nadie contestó, insistí y al no hayar respuesta, tuve el impulso de traspasar el
umbral.

Sonaba una melodía bellisíma, "Wanderer-Fantasie de de Schubert".
La habitación, estaba llena de velas encendidas y ramos de lilas por todas
partes. En la mesilla una botella de vino tinto de 1.964 y dos copas de cristal
azul marino. Sobre la cama, un precioso camisón de encaje blanco y una nota;
Es para ti, pontelo, por favor, tumbate y cierra los ojos...

Salí de la habitación, con el corazón latiéndome a 180. Subí los 3 pisos que me
separaban de mi habitación y me desplome sobre una butaca.

Tenía vértigo, pero la curiosidad podía conmigo... ¿Y si era un psicópata? Pero
¿como sabía que estaría en el hotel Rossini? ¿Y el vino, las lilas, la pieza de
Schubert ? Sin ninguna duda, me conocía, sabia con todo lujo de detalles mis
gustos...
***
Entré en la 223.

Estaba sentado en la cama, de espaldas y sujetaba en la mano un pequeño
caimán de peluche. Lo reconocí al instante ¡¡¡ No había cambiado NADA!!!

- ¿Luís...?
Se volvió. La cara pecosa y su pelo rojo, brillaban con intensidad a la ténue luz
de las velas.

-¿Qué haces aquí? ¡Qué sorpresa tan agradable!

-Te echaba de menos...

-Pero ¿cuanto tiempo...?

- 21 años.

-¡Estás igual, parece que tuvieses 18 o 20 años!

-Tú en cambio, estás más guapa todavía. Te traje el caiman donde metias la
cabeza cuando te dolía la muela ¿te acuerdas...?

-Claro ! cariño!
Su boca se acercó a la mía y un cálido beso me transportó a mi adolescencia...
mi primer amor!

Cuando abri los ojos, vi a un hombre alto, de pelo canoso que se acercaba con
dos copas en la mano:

-¿Manu? ¿éres tú?

-Hola princesa...me alegro de verte, desde que me marché a Estados Unidos
no nos vemos.

- Pero, ¿Qué haces aquí?

-Es un viaje de trabajo. Volví a Europa hace una semana. No quería irme sin
tomar una copa de vino contigo, nuestro vino ¿te acuerdas? Cuando
estabamos en tercero en la facultad, me gasté mi paga de un mes en
comprarlo para que te dieras cuenta de que existía...

-Claro, y lo conseguiste, pero me rompiste el corazón aceptando esa
corresponsalía en Denver cuando mejor estábamos...

-Bueno, he venido a que me perdones y te he traido un regalo...

Acercó el precioso camisón de encaje blanco y lo puso sobre mi.

-Póntelo por favor.

Cuando volví del cuarto de baño me estaba esperando bajo las sabanas. Al
deslizarme debajo, noté una cálida respiración y un aroma muy familiar...

-¿Javier?

-Si cariño, perdona, me he dormido, has tardado mucho...

El hombre al que amaba y que ocupaba mi corazón desde hace casi 20años,
dormía placidamente a mi lado...

El sonido del despertador, me sobresaltó. Abrí los ojos y reconocí mi casa.
Todo estaba en su sitio, como siempre.

Javier se despertó.

-Hola my lady. ¿Te llevo al aeropuerto?

-No, no te preocupes, tomaré un taxi, no quiero que llegues tarde al trabajo

-Voy a echarte mucho de menos ésta semana, más vale que al menos, las
chicas del waterpolo, consigan la plaza ... una semana sin ti, va a ser eterna...

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